Buscar
  • María Fernández Lago

EL ENCUENTRO


Tú no me eres ajeno en el latido.

Te vistes de Verdad. Naces al mundo

en cada despertar, cada segundo,

como un eco callado del olvido.

En la dificultad está la entrega:

basta salvar la brecha o la muralla

para encontrar la verja y, tras la valla,

la perla que nos une y nos sosiega.

Así, yo te imagino, hombre y alma,

como el conquistador que funda el puente

con la palabra niña e inocente.

Tú no me eres ajeno en esta calma.

Tú y yo nos conocemos en el pecho:

en algún punto el mundo se ha hecho estrecho.

#sonetos

112 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Tras tres, des más; pues das, las ves. Te di, me fui de mí.

Denario, diez, raíz en la extensión de la fortuna, el árbol del dinero se sustenta de una luz que es primero y que alimenta un nombre y su ilusión. Diez ases en la mano, ¿es más que un cero?, me pregu

Esperar la respuesta, como un canto al vacío, de la medida justa que equilibre la escena, no es más que un desvarío, siempre puedes lanzarte, nada esperando, al río, unirte a la corriente. Tal vez val