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  • María Fernández Lago

EL BUCEADOR


Me tengo que limpiar de tanta tierra

después de esta incursión a lo profundo.

Duele la superficie. He vencido

mi cuerpo submarino bajo el lodo.

Mi cansancio es de mundo y mide en grados

sus 360 cada día.

Sé que dentro del mundo hay un estado

fuera y dentro del mundo, una salida

de tanta densidad, una piel leve

y el calor de la luz de un sol abstracto

cuya velocidad supera en mucho

a los 300.000 en el vacío.

El tiempo sólo pasa allá en el fondo,

en la cima no ocurre el segundero.

Buceo más adentro y es arriba

donde no hay soledad y es en el centro

donde el silencio suena sin sonido

y los hercios son solo fantasía.

Me alejo del sistema de unidades

y el todo mensurable y mensurado,

esa farsa expresada humanamente

en cantidad y error y en magnitudes

donde ponen al número al servicio

de contabilidades y medidas.

Buceo en agua y soy agua y olvido,

el barro de disuelve y se transforma

y soy agua y olvido, agua y olv…


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