Buscar
  • María Fernández Lago

AMOR DE TI CONSTANTE


Vengo a hablar de mi libro.

Son sus manos

palmas arriba unidas.

Leo el cielo.

Dejadme que os traduzca los silencios.

Dejadme que lo adorne con palabras

si sólo puedo ver en él lo bueno:

la inocencia y el niño

y la mañana.

Dejadme que lo cubra

con la calma

de un verbo hecho en su ausencia,

con las ramas

azules y espontáneas de los días.

Dejadme verlo así, recién venido,

recién hallado. Siempre.

Amor. Constante.

Dejadme verlo blanco porque es blanco.

Región de mí en su centro,

viaje mudo.

Recuerdo del recuerdo.

Abierto. Claro.

Vine a hablar de sus manos,

son mi libro.


18 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Tras tres, des más; pues das, las ves. Te di, me fui de mí.

Denario, diez, raíz en la extensión de la fortuna, el árbol del dinero se sustenta de una luz que es primero y que alimenta un nombre y su ilusión. Diez ases en la mano, ¿es más que un cero?, me pregu

Esperar la respuesta, como un canto al vacío, de la medida justa que equilibre la escena, no es más que un desvarío, siempre puedes lanzarte, nada esperando, al río, unirte a la corriente. Tal vez val