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  • María Fernández Lago

PAYANDO


En este verso de agua

el agua no es tan corriente,

hay un líquido viviente

que en las emociones fragua

y se te pega a la enagua

como un perro con cadena.

Puede ser una condena

si no lo sabes domar:

el perro sin su collar

es su alegría y su pena.

El oficio de vivir

me ocupa parte del día;

yo aguardo con alegría

el final del devenir.

Cuando despierto es dormir

la escena en el escenario;

si hago caso al calendario

y me quejo de mi suerte

no entenderé que la muerte

es final imaginario.

Todo tiempo y todo amor

es el mismo Amor y Tiempo;

nunca hubo amor a destiempo,

el futuro fue anterior.

Hay un fuente interior,

una isla mar adentro,

centro del punto de encuentro,

y ese agua no es corriente:

es un líquido viviente

brotando dentro, muy dentro.


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