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  • María Fernández Lago

SIDERAL


A años luz la estrella nos sonríe

y tú, a años luz, no desconoces

la paz que habías firmado. Quien nos guíe

sabrá que nos sabíamos las voces.

Y la luz, que es el tiempo en la distancia,

llegando a su destino, que es el lienzo

donde desencontramos una infancia,

nos brindará la clave de un comienzo.

Habrá que poner parte en esta parte

de intención de intuición y ser muy nuestros;

dejarse conducir es más que un arte:

la entrega es la virtud de los maestros.

(Ya hemos burlado el tiempo, iba despacio.

No nos podrá el espacio).


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