Buscar
  • María Fernández Lago

15 (años después)

Me gustas en tu ausencia porque ya no te oigo

y te adueñas de WhatsApp y me hago la sorda.

Mereces el silencio y una buena afonía

y una buena factura de Amena o Telefónica.


Comes todas las cosas que conservo y te llenas

sin reponer las cosas en conserva (es mi karma)

y después te da sueño y la calma yo pierdo

y pierdo la paciencia viendo Pasapalabra.


Me gusta cuando sales y te olvidas las llaves

y estás como buscándolas –de tu suerte te quejas.

Estás algo teniente y apenas a oírme alcanzas

decirte desde lejos: “¡Están donde las dejas!”.


Déjame ya tranquila, vete a dar una vuelta,

hazte con un desierto y una escoba o cepillo,

vete a lavar el coche, lleva de paso el mío

y le llenas el tanque de gasoil: es sencillo.


Me gustas en tu ausencia porque así no te oigo.

Reconquisto el sofá y me hago la muerta

cuando escucho que vuelves y me quitas el mando

de la tele y sonríes por las cosas pequeñas.

8 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Tras tres, des más; pues das, las ves. Te di, me fui de mí.

Denario, diez, raíz en la extensión de la fortuna, el árbol del dinero se sustenta de una luz que es primero y que alimenta un nombre y su ilusión. Diez ases en la mano, ¿es más que un cero?, me pregu

Esperar la respuesta, como un canto al vacío, de la medida justa que equilibre la escena, no es más que un desvarío, siempre puedes lanzarte, nada esperando, al río, unirte a la corriente. Tal vez val